martes, 23 de abril de 2013

El dragón



Esta era una canción que me cantaba mi madre de pequeña, y siempre me ha encantado, pero me ponía muy triste... "¿Y le dejó de verdad? ¿No volvió?", me preguntaba siempre. "Pues qué niño tan tonto..."
Porque se tiene que ser muy tonto para dejar a un amigo como Paff...
Pero, con el paso del tiempo, lo he ido entendiendo. Como Peter Pan, de pequeños pensamos que siempre seremos niños. Pero luego, crecemos y nos entra el síndrome de Sant Jordi: para salvar a la princesa tenemos que matar al dragón.
Yo preferiría quedarme con la princesa y seguir siendo amiga del dragón, pero creo que no es posible, porque los años pasan, y crecer implica que te tienes que quedar con la princesa sí o sí y abandonar al dragón y a Peter Pan.
Os confieso que todavía los oigo en el aire y en el mar, los oigo claramente, pero no puedo verlos. Espero que esta pequeña Wendy (o pequeño Sant Jordi) que se hace notar en mi vientre pueda jugar con ellos durante mucho, mucho tiempo... 

jueves, 4 de abril de 2013

La princesa del guisante

Tendría que hacer mil cositas de la casa, comprar, arreglar... y pensar en mi bebé, en mi probable Abril; dejarme mimar y estar contenta con una cara de alegre borrachina; pero, en lugar de eso, me sorprendo a mí misma queriendo chocolate, crusanes de mantequilla, queso con anchoas y café que me sienta fatal, arrastrándome por las esquinas, mirando el cielo gris, irritándome cuando me dicen «¿qué tal estás?», y al no contestar yo «muy bien» me miran como si estuviera loca, con cara de fastidio... (¿por qué la gente pregunta «¿qué tal?» cuando no le importa un pito? Que digan: «Ey, se te ve bien», o «Hola, hoy hace calor, ¿de cuántas semanas estás ya?», yo qué sé... El otro día fue la monda, me preguntó una: «¿Qué tal?», y cuando le dije «Tirando, pero con el estómago hecho un buñuelo», va y me suelta «No, no, cuando te preguntan eso siempre tienes que decir «¡Muy bien!». Pues o yo no he entendido el sentido de la pregunta o soy como Sheldon Cooper, las convenciones sociales se me escapan).
En fin, que me enrollo, que lo que yo quería decir es que, con más razones que nunca para estar contenta, estoy chafadísima, y creo que es físico, son estas hormonas que saltan y brincan, vamos, digo yo... pero ya podrían parar un ratito y dejar que la ilusión volviera a inundarme, que es tan bonita...
Soy como la princesita del guisante, con un montón de colchones blandos, mullidos y de seda debajo de mí, pero sintiendo un guisante absurdo clavado en las costillas.

Ilustración de Momo Carretero
Ilustración de África Tiñana


Ilustración de Begoña Fernández Corbalán
Ilustración de Raquel Blázquez Fernández
Ilustración de Kevin Babbles

martes, 2 de abril de 2013

Dos de abril, qué día tan especial

El doodle de hoy está dedicado a Maria Sibylla Merian, naturalista de finales del siglo XVII, que hoy celebra su 366 cumpleaños, ya que nació el 2 de abril del 1647.


Yo de pequeñita también quería ser naturalista. Recuerdo pueblos visitados en la infancia por animalitos que me encontraba (Pido era aquel pueblo del perrete blanco y negro; en Boí estaban Clay y Linda, que tuvieron cachorros; en un sitio de cuyo nombre no me acuerdo mi padre y yo nos fuimos de cabeza a un río huyendo de un perrete enorme que seguramente solo quería jugar; de Windsor lo que más recuerdo son los gorriones y las ardillas que venían a comer de mi mano; de casa de Julio recuerdo una gatita llamada Belfy; en aquel camping un hombre capturó una mantis religiosa; en ese otro camping separamos dos caracoles y salió un hilillo blanco, y es que, aunque sean hermafroditas, los caracoles tienen que unirse con sus semejantes para reproducirse...).

Me quedaba embobada con Félix Rodríguez de la Fuente y con su relación con los lobos; y, sobre todo, me encantaban los libros de Gerald Durell, que devoraba: Mi familia y otros animales, Bichos y demás parientes, El jardín de los dioses, El arca sobrecargada, Un zoo en mi equipaje, Atrápame ese mono, Murciélagos dorados y palomas rosadas... y mi libro de cabecera: La guía del naturalista, que escribió junto a su mujer Lee. Veo emocionada que Ediciones Akal lo ha vuelto a publicar, así que me lo compraré en cuanto pueda...


Aquí tenéis una parte de la obra:

Fijáos lo que me gustaba este hombre, y la huella que dejó en mí, que siempre he conservado la ilusión de llamar Gerald o Gerard a uno de mis hijos; pero ya vi que la idea no tenía mucho quórum...

Gerald Durrell

Me encantaría traspasar a mi peque este amor por la naturaleza y los animales; y salir los tres (como mínimo, que alguno más se apuntaría) con la cámara en ristre a coger moras, fresillas, y a hacer fotografías de bichitos, pájaros y ratoncillos...


P.D: ¡¡Hoy también es el Día Internacional del libro infantil!!

http://www.oepli.org/pag/cat/dia.php

miércoles, 27 de marzo de 2013

Abril


La palabra "abril" proviene del latín aprilis, probablemente cogido del etrusco apru, y este del griego aphrôs ('espuma'), palabra relacionada con Aphrodité (Afrodita), diosa de la belleza y del amor que nació de la espuma.


Otra teoría es que proviene del latín aperire ('abrir'), que se relaciona con el abrir de las flores en primavera.