lunes, 30 de mayo de 2011

Café y chocolate caliente

Es curioso cómo una descripción, una pintura, un olor, así sueltos, en un instante, pueden suspenderte y trasladarte a ese lugar familiar de sensaciones y misterios que todos conservamos en el corazón. El ligero olor a cloro al pasar por una piscina. El olor a cromo de Panini y Bollicao. O estos cuadros, por ejemplo, que he visto en el Blog de Marta Moro:


Almansa, la abuela, la "paellica tonta"; el descubrimiento de la gelatina de magro de cerdo y las tortas de manteca; Encarna; el "no te comas el colacao a cucharadas"; el "todavía es una niña"...  El recuerdo de querer que mi casa oliera siempre a café y a chocolate caliente. 

Ahora estoy en el tiempo del "conseguir". Muchos sueños han cambiado, otros no. Pero esa tranquilidad de poder tomar un buen desayuno en la compañía adecuada, de escuchar la naturaleza a través de la ventana, de sentarse a la mesa sabiendo que queda todo el día por delante para disfrutar, sigue siendo, como entonces, mi máxima y más íntima aspiración en la vida.

3 comentarios:

  1. La última foto es 100% Krups!!! Abby incluida :P

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  2. No es que se parezca demasiado, pero me hace pensar en Nairn... :) Tú estarías al otro lado de la mesa comiéndote un pastel de lima o un Banana Loaf. Muac!

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  3. Me gusta. Cada día eres más tú y lo expresas mejor. :)

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